sábado, 18 de julio de 2015
viernes, 19 de septiembre de 2014
Leyes Sistemícas Básicas
DE LAS LEYES SITEMICAS BASICAS.
Resumen
(Humberto Maturana y Ximena Dávila
en Leyes Sistémicas y Metasistémicas)
viernes, 28 de febrero de 2014
LaSalidaYa: Una tesis fallida, y otras consideraciones
LaSalidaYa:
Una tesis fallida, y otras consideraciones
Por Omar
Muñoz Ramírez*
“La inteligencia fracasa
cuando es incapaz de ajustarse a la realidad, de
comprender lo que pasa o lo que nos pasa, de solucionar los problemas afectivos
o sociales o políticos; cuando se equivoca sistemáticamente emprenden metas
disparatadas, o se empeña en usar medios ineficaces; cuando desaprovecha las
ocasiones, cuando decide amargarse la vida; cuando
se despeña por la crueldad o la
violencia”.
José Antonio Marina, en La
inteligencia fracasada.
De la cita escogida hay un par de términos
claves para abordar la misma y asumirla en toda su extensión. Es el llamado a
centrarnos en la inteligencia con que actuamos y en la realidad que pretendemos interpretar, entendiendo que existen distintos planos para aproximarnos a una
realidad determinada, tantos que sólo podríamos hablar de una realidad cuando
exigimos su validación a partir de la específica experiencia vivencial, académica,
teórica o especulativa de quien lo exige. También partimos de la condición
humana del ser inteligente y la posibilidad que el ejercicio de la misma conlleve a lograr
los objetivos propuestos, si aceptamos con el profesor Marina que dice: “Llamo inteligencia
a la capacidad de un sujeto para dirigir su comportamiento, utilizando
la información
captada, aprendida, elaborada y producida por sí mismo”. Mientras que para Humberto
Maturana la Inteligencia es “la plasticidad conductual en un mundo cambiante”.
Se trata,
entonces, de validar el comportamiento que asumimos a partir de la calidad y confiabilidad de la información que manejo
frente a la percepción de los cambios de nuestro mundo que gatillan nuestra conducta.
Veamos un poco más detenidamente estas aseveraciones,
en el marco de lo que actualmente sucede en Venezuela. De una manera precisa,
quiero compartir mi visión de lo que aquí sucede en el entendido que lo hago
atendiendo a mi carga emocional, desde donde razono, así como desde el conjunto
de teorías y visiones que me he formado a partir de mi vivencia académica y
personal.
En este sentido, estoy convencido que existen motivos
para protestar. La protesta, como tal, ha sido una práctica que los
universitarios en particular hemos ejercido en algún momento. Nuestras
protestas siempre han tenido fines reivindicativos o políticos claros, transparentes
e, incluso, invocábamos el respaldo de la opinión pública contra una ley en
particular, por más presupuesto o por mejoras salariales. Hoy en la “protesta” hay
ausencia total de consignas reivindicativas. Sin embargo y a pesar de ello, existe una agenda de exigencias que debe ser
atendida y donde no se perciben interlocutores entre el gobierno y la sociedad
en general. Seguramente, podrán ser atendidas para bien de todos: eficiencia en
la gestión pública, garantía de la seguridad de las personas y los bienes,
planes y acciones contundentes contra la corrupción, garantías de expresión
plural en los medios públicos, seguridad alimentaria, mayores resultados contra
la inflación vía el estímulo a la producción interna, participación plural en
los órganos de control, etc, son temas que podrían estar en una agenda
compartida, desde la Asamblea Nacional y en grupos de trabajo, al final del día
ganaría la sociedad en general y mejoraría la capacidad de gestión del
gobierno.
Cuando hoy se
invoca la salida del Presidente como única razón de la “protesta” no sólo se
ponen de lado problemas enunciados y otros que seguramente existen, sino que se
transgreden las normas constitucionales que de manera democrática nos hemos
dado. Bien sabemos que la Constitución sirve de marco general que pauta la
convivencia entre los habitantes de un país, y muy especialmente, la nuestra
por ser producto de una amplia participación de todos. En consecuencia, al
querer desconocer el marco constitucional para alcanzar los fines políticos que
persiguen, se provoca mediante la acción foquista el ejercicio del terror para incitar
la acción represiva de los medios policiales y militares que dispone el Estado para garantizar el orden público,
orden éste que se encuentra alterado por las tomas y violencia ejercidas en la
calle. Estas acciones coinciden y estamos obligados a pensar que no es por azar
o casualidad, con una feroz campaña de desinformación contra Venezuela. Primero,
con más de veinte fotografías que reflejaban hechos sobre violación de derechos
humanos fuera del país (España, Grecia, Libia, Egipto, Honduras, Chile, etc.) o
dentro de Venezuela, pero hace 10 u 11 años provocados por la Policía
Metropolitana de Caracas. Cabria preguntarse: ¿Qué motivos hay para que eso
ocurra? , si era previsible que esos montajes seria descubiertos, ¿por qué lo
hicieron de todas maneras?, ¿quién tiene el poder para que estos falsos
reportajes aparezcan el mismo día en Alemania, Inglaterra, USA, Chile,
Colombia, Canadá, España, Brasil y todos los diarios de gran circulación en el
mundo entero?. Terrible coincidencia con las falsas denuncias sobre la
existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak que justificó la invasión
en el 2003, o los bombardeos en ciudades de Libia, ataques que fueron negados
por funcionarios de la ONU. Hasta se llegó a construir falsas plazas (la plaza
verde) en Qatar, casi un año antes de la invasión, pobladas con actores
profesionales para simular la caída de Kadafi, y, con ello, justificar también la incruenta invasión con
el amparo de los sicarios de la OTAN.
Entonces: ¿A
qué juegan los que protestan en Venezuela?, ¿quienes protestan estarán
conscientes de la existencia de estos escenarios? Las razones reivindicativas
que puedan existir han quedado sepultadas bajo la consigna de #LaSalidaYa, que
no reconoce otro límite que el desconocimiento a la Constitución y están
dirigidas a crear condiciones para una invasión que restituya los privilegios a
los oligarcas criollos y al poder económico internacional, promoviendo la
quiebra del modelo político que, desde aquí, se alienta para América Latina.
Hoy se establecen estrategias para asesinar
selectivamente en las marchas. El Presidente ha pedido la conformación de una
Comisión de la Verdad que investigue los crímenes ocurridos durante los
disturbios. El exceso policial ha sido denunciado y castigado. Hay funcionarios
destituidos y presos y ni una sola condena por parte de quienes dirigen las “protestas”
se ha hecho pública y dudo que quieran participar en el esclarecimiento de los
crímenes cometidos y condena a los asesinos. Ojalá me equivoque.
El pueblo venezolano ha rechazado las salidas de
fuerza, y sólo la vía electoral permitió la llegada a la presidencia de Hugo Chávez.
Las intentonas de golpe no han sido apoyadas por la inmensa mayoría de los
venezolanos, ya nos opusimos militantemente al golpe de abril del 2002 y no va
a ser de otra manera en esta ocasión. Aún cuando existe indeterminación por
parte de algunos actores de la oposición, la violencia exhibida y los fines
ocultos que comienzan a develarse van a terminar por desenmascarar a los
golpistas y a restarles apoyo. Incluso, de darse el supuesto negado de la
renuncia exigida no implica el acceso al poder de quienes promueven esa
renuncia.
Habrá que preguntarse a qué modelo de convivencia
apuntan quienes dirigen las llamadas “protestas” que lleva a la destrucción del
otro, a su total invisibilización al negar el derecho democrático a gobernar conforme
a los resultados electorales, resultados éstos que en su momento reconocieron
todos los organismos que acompañaron el proceso y todos los países del mundo
menos USA, con el 100% de los centros y mesas de votación auditadas y
realizados el 100% bajo sistema electrónico , con el 79,69 % de participación que ha llevado a
Jimmy Carter, ex presidente de USA, a
declarar que “el sistema electoral de Venezuela es el mejor del mundo”. Estas
“protestas” impiden el libre tránsito, que comprometen el derecho
a la vida, han inoculado de odio a la
población, intentan imponer su única
verdad y razón, fuera de cualquier otra consideración, negando el debate de
ideas y apelando a prácticas de terror contra poblaciones indefensas.
Por consiguiente, habrá que indagar entonces por un modelo de
convivencia no destructivo, que significa respeto por el otro como legítimo
otro, valorando que la armonía del vivir se hace en la convivencia, en la
aceptación del otro como distinto e igual (Humberto Maturana, El sentido de lo humano), desde el respeto mutuo en el hacer y en
la emocionalidad a la que convoca la reflexión.
Lo anteriormente expresado es válido para aquellos que
desde su derecho de ejercer libremente la protesta la asumen con la ética que
implica la responsabilidad de las consecuencias que genera ese hacer; así como
también, para quienes ejercen funciones de gobierno se impone, en concordancia
con la convocatoria reiterada que se ha hecho al diálogo, revestir el mismo de un reconocimiento al
otro, también, como legítimo otro; y
ambos, desde el respeto mutuo. Esto permitirá establecer una agenda para
encontrar las coincidencias en las leyes, en el marco formal, y el deseo de
convivir, en la emocionalidad de todos. Que nos reconozcamos en el apego a la
valoración de lo humano que somos y en el ejercicio de las responsabilidades
que se tienen en el ejercicio de nuestras acciones.
Si unimos el deseo de ser respetados al de respetar;
si insistimos el reconocer al otro como legítimo otro; en el ejercicio de la
libertad con la responsabilidad que ese ejercicio implica; si contamos con la
información que nos permita una acción reflexiva, donde nuestros actos no estén
mediados por el impulso de lo inmediato como reacción; si proponemos una mirada
que nos hable del socialismo, o de cualquier sistema alterno al capitalismo,
como un sistema fundado en la valoración de lo humano, como una conquista y no
como una amenaza; si aceptamos que existen tantas realidades como observadores
hallan de la misma y que, justamente, éstas son tan válidas como las nuestras.
Si estas y otras condiciones hacemos que ocurran, entonces estaremos dirigiendo
nuestro comportamiento y con ello nuestra conducta hacia espacios de
convivencia, superando así prejuicios y dogmas que nos alejan. En tal situación
o escenario, la inteligencia habrá servido para conducirnos a mejor puerto,
reconciliando nuestro sentir con nuestro hacer.
Por otro lado creo que debe darse un debate sobre la
práctica política dentro de la democracia participativa, el sentido que tiene y
la responsabilidad de ser mayoría. Ello no implica desconocer los derechos
políticos de otros sectores, como partes
que son de una totalidad que se representan en nuestro gobierno. Asumir, por
ejemplo, que frente al ciudadano el gobierno es uno solo, y como tal, debe
ejecutarse la gestión pública. Según afirma Norbert Bilbeny, siguiendo a Albert
Camus en Democracia para la Diversidad: “El demócrata es aquel que admite que
un adversario puede tener razón, y por lo tanto lo deja expresar, y quien
acepta reflexionar sobre sus argumentos”
Por ello, todo lo que contribuya a establecer una
comunicación respetuosa con el otro fortalece el ejercicio democrático. La
democracia no es un mecanismo de optimización del mercado capitalista como se
lo plantean los liberales, debemos convertirla en un proceso continuo y participativo
para generar justicia e igualdad dentro del pluralismo que nos caracteriza y de
cambio cultural en su práctica.
Superar la intolerancia no implica ser tolerante
simplemente, hay que sembrar la cultura de la escucha atenta y reflexiva para
aprovechar las observaciones que se nos hacen y responder desde el respeto y la
consideración de quien escucha y reflexiona. No como un impulso instintivo
generalmente de autodefensa sino desde un enfoque deliberativo que implica
siguiendo a Bilbeny “la voluntad y la
habilidad de entender al otro y entenderse con él”. Los daños que se están
produciendo a la salud mental del venezolano hay que desmontarlos, la campaña
de terror y de odio, no es poca cosa, la verbalización de nuestras emociones de
una manera agresiva lo refleja.
Llegado a este punto, estamos obligados a hacer un
aporte viable ante la situación política que vivimos actualmente, y unida a la
novedosa y clara propuesta del Presidente
Maduro de constituir una Comisión de la Verdad para esclarecer las muertes
ocurridas durante este conflicto y establecer las responsabilidades a que diera
lugar, propondría que ambos sectores expresen la voluntad de designar un
Contralor General de la Republica (cargo cuya titularidad está actualmente
vacante) por UNANIMIDAD. Hay otras propuestas pero me conformaría con esa por
el impacto que tendría en el mejoramiento de la gestión pública y la seguridad
que establecidas estos marcos referenciales se generarían dinámicas
relacionales con más sentido creador y colaborativo capaz de superar las
amenazas que hoy de nuevo se ciernen sobre la paz de la república.
Finalmente una última acotación: creo que al gobierno
le sobran aduladores de la misma forma que le sobran detractores. Siento que el
partido dejó de ser, si lo fue alguna vez, caja de resonancia de los problemas
nacionales y locales, se percibe una radical ausencia de crítica a la gestión
dando por resultado un crecimiento de los problemas que se han vistos desde
mucho antes, donde si hubo crítica no hubo respuesta a ella. La gestión transcurre
entre adulaciones y defensas coyunturales que, a mi juicio, nos han perjudicado
mucho, precisamente por no hacer críticas pertinentes o que no han sido
atendidas, vamos en defensa de toda iniciativa y ejecución del gobierno porque
siempre, real o imaginariamente, está en amenaza. Pensemos en un momento en los
recursos otorgados a las cooperativas, también de maletín, y sus resultados, la
ambivalencia de directivos partidistas y funcionarios del gobierno, o el
funcionariado con múltiples cargos burocráticos que sin duda resta eficacia a
la acción del gobierno. La participación, como contenido de la democracia, no
traspasa las barreras de notificar lo que hay que hacer.
Y llegado a este punto, convendría preguntarnos cómo
es que no hemos podido ganar el apoyo de amplios sectores de las capas medias y
de nuevos votantes que permanentemente se refugian en el mensaje de una
oposición que descaradamente se revisten con nuestro mensaje de justicia e
igualdad, mientras su conducta refleja un retroceso para la vigencia de los
derechos sociales ya conquistados.
El Presidente Maduro anunció en su campaña electoral
una lucha frontal contra la corrupción, incluso habló de facilitar mecanismos
para la denuncia, hecho que no se ha cumplido y recientemente el Presidente de
la Asamblea Nacional pide que le muestren la lista de los que se denuncian por
haber defraudado a CADIVI, cuestión que tiene ribetes de ironía si se conoce la
capacidad de tener acceso a la información oficial de que dispone el compañero
Presidente de La Asamblea Nacional quien, a sus vez, es Vice-Presidente del
P.S.U.V. ¿Será que no tiene contactos con el Ministro Giordani, quien hizo las
denuncias en su momento, o no tiene acceso a esas oficinas? Hasta José Vicente
Rangel, acucioso siempre él, perdió la amistad con un personaje que le daba
información sobre hechos de corrupción y los que sólo servimos de testigos
electorales toda la vida, nos quedamos con las ganas de ver materializada esa
lucha sobre un mal que no ha desaparecido y que hoy como ayer, reduce nuestra
calidad de vida y limita la posibilidad de seguir creciendo para conquistar
estadios de desarrollo humano mayores. Han habido serias denuncias, incluso de
altos funcionarios del gobierno o de sectores amigos, que no han concluido en
nada o en muy poco. Lo grave no solo es la defraudación contra el patrimonio
nacional sino que, sin superar estas limitaciones,
no podríamos asumir tareas como la nacionalización de la banca, la concreción del
sistema nacional de salud pública, el desarrollo de una educación de calidad a
todos los niveles y demás acciones que respondan a lo que constitucionalmente
nos dimos.
Con la
seguridad de que superaremos esta situación de golpe que vivimos, el objetivo
inmediato debe ser en ponernos al día con el propósito enunciado de las erres
lineales y las erres al cuadrado antes de enunciar las necesarias erres cúbicas
o asumir como erres al cubo el cumplimiento de los enunciados de revisión, rectificación, reimpulso, reunificación, repolarización y
repolitización . Se impone
un examen a fondo de nuestras políticas y del desempeño de todos los altos
funcionarios del gobierno para facilitarle este proceso al Presidente Nicolás Maduro
una vez superada la situación actual, todo el funcionariado con rango de
Ministro, incluyendo al Vicepresidente Ejecutivo, deben presentar su renuncia.
Cubrirse detrás del fracasado intento del golpe promovido por la extrema
derecha sería una irresponsabilidad y los costos políticos a largo plazo
podrían ser mucho mayores, por lo que se debe aprovechar esta oportunidad para
renovar y fortalecer en la acción de gobierno, sobre todo porque las
circunstancias históricas y políticas así lo exigen.
Queremos ser enfáticos con el Profesor Humberto Maturana (Biología del fenómeno social) cuando
dice abriéndolo espacios a la condición humana que:
“…la armonía social no
surge de la búsqueda de lo perfecto a que
invitan todas las enajenaciones ideológicas, sino de estar dispuesto a
reconocer que toda negación, accidental o intencional, particular
o institucional, del ser humano como lo central del fenómeno social
humano,
es un error ético que puede ser
corregido sólo si se le quiere corregir”.
* Profesor Universitario de
la Universidad del Zulia.
Subdirector
del blog: www.maracaibosolidaria.blogspot.com
@munozromar
Liderazgo y Gerencia Co- Inspirativa. Una Aproximación.
Maracaibo 10 de enero de 2014
Liderazgo y Gerencia
Co- Inspirativa. Una Aproximación.
Omar Muñoz R.
“Ignorar las consecuencias es dejar
una historia ética a medio contar” Amartya Sen
Introducción
Humberto Maturana y
Ximena Dávila[1]
proponen “el reemplazo del liderazgo como forma de gestionar las organizaciones
por la gerencia co-inspirativa” (Maturana-Dávila, 2007) , asumen los autores un
nivel de desarrollo societal (era post post moderna) donde la categoría
liderazgo queda vacía de contenido al
darse condiciones psíquicas donde los individuos son cada vez mas
conscientes y responsables de su
conducta que los hace participar de manera activa y creativa en la construcción
de proyectos comunes para la consecución de su bien-estar proceso este que va
en contravía con el concepto que tienen sobre el liderazgo en tanto este es concebido como
“…una relación
interpersonal en la que una persona deja que otra inspire su hacer en un acto
de sometimiento admirativo a los deseos o voluntad de ese otro que acepta como
guía” (Maturana y
Dávila, 2007: 101)
Nos proponemos revisar estas
consideraciones dada la importancia que para el mundo organizacional tienen
tales categorías, toda vez que lo propuesto trasciende el ámbito referenciado y
nos obliga a preguntarnos ¿Cómo asumir el liderazgo en tanto sus múltiples
formas de presentarse en las relaciones sociales?, ¿Tal propuesta es solo
válida para el mundo organizacional?, ¿ Surge acaso el liderazgo desde la misma
fuente u origen en que surge la designación formal del gerente?, ¿ Es implícita
la condición de líder a la condición de gerente?, ¿Qué hace distintivo el hacer
del gerente al hacer del líder?, ¿Es el hacer del liderazgo una condición
universal de control, poder y validación de la competencia como forma de
realcionamiento?, ¿ Es la gerencia co-inspirativa un atributo, adicional o
complementario a la condición de gerente?
en este momento tenemos mas
preguntas que respuestas, quizás para algunas no tengamos respuestas a partir
de la reflexión que nos proponemos hacer, pero es una obligación formularlas a
partir de las dudas que ahora surgen , aun cuando en verdad están latentes desde el momento cuando se percibía
que en la exposición hecha sobre el tema en el desarrollo del Magister en
Biología Cultural cuando se planteaba
como condición representativa del liderazgo, no ya dentro de la organización u
empresa (como si se asume la condición de la gerencia co-inspirativa) sino
dentro de referentes políticos de marcado perfil autoritario (Hitler, Stalin,
Castro).
Por otro lado percibimos en
los fundamentos de la Biología Cultural herramientas y propuestas que permiten
mas que una resemantizacion de procesos y categorías organizacionales nos lleva
a una nueva mirada para el entendimiento de lo humano en una dinámica
relacional donde el cambio se lea con códigos de la dialéctica que implique
también conservar aquello que genere bien-estar en el presente.
Acercándonos
a la propuesta.
Parten Maturana y Dávila
(2007), en generar unos meta-relatos que enmarcan los grandes cambios que ha
transitado la humanidad, para lo cual distinguen, en este ensayo, tres grandes
eras: Moderna, Post - Moderna y Pot – Post - Moderna que las vincula a las
capacidades de explicarnos el hecho
científico de lo que hacemos , de
entenderlo y por lo tanto de conocer lo que hacemos y saber lo que podemos
hacer, y por ultimo de asumir las
consecuencia s de lo que sabemos, de expandir la consciencia de nuestros actos, citados
textualmente , estamos actualmente en “la era de la ética en el vivir y
convivir” (2007 : 102), en tanto estamos comprometidos a una acción que
preserve nuestra condición de seres amorosos, colaborativos y de respeto consigo mismo, con la otra , el
otro y con el mundo natural donde cohabitamos.
Los profesores Maturana y Dávila,
explican, distinguen la acción humana en la antroposfera donde se expresa
nuestro hacer, como parte integral de la biosfera, y es en ese marco
relacional donde organización y empresa
entre todas las otras manifestaciones del hacer humano, aparecen para darle especificidad
al quehacer empresarial inmerso en la dinámica que acompaña al cambio de era
(de la post modernidad a la propuesta post- post- modernidad) dándole cabida “a
las acciones a que nos convocan las reflexiones éticas” antes mencionadas, a
“la creciente consciencia del fin del liderazgo y la emergencia de la
co-inspiración” , no existiendo entonces límites entre el querer vivir en el
bien-estar y el poder generar ese bien-estar, mas allá que el desear hacerlo,
lo que convierte esta acción en una acción ética
“En
tanto ahora sabemos que sabemos de las
consecuencias que nuestro hacer tiene en el ámbito humano y ecológico que surge
con nuestro hacer , y actuamos de
acuerdo a ese saber que sabemos , estamos transitando a la era
post-post-moderna”.(2007 :105)
Entonces para Maturana y
Dávila (2007), en tanto el hacer surge de una dinámica relacional humana, no es
por si en la dinámica empresarial,
innovativa o tecnológica quien va a construir el convivir en el bien-estar
sino:
“Son
nuestros deseos, nuestros gustos, nuestras
preferencias,
nuestras ganas, nuestros quereres y no quereres los que guían nuestro hacer,
cualquiera sea éste, y es por esto que el curso que sigue el devenir de nuestro
vivir y convivir en nuestras actividades productivas y creativas surge de
nuestros deseos, y es en primer y en último término siempre nuestra
responsabilidad.”(2007:106).
Con este proceder frente a
los cambios tanto en la antroposfera como en la biosfera que la contiene, hombres,
seres vivos y mundo natural quedan
mediados por el hacer ético que en la búsqueda de su bien-estar en el vivir en convivencia
sabiendo que se sabe lo que sabe y
de las consecuencias de su hacer o de su no hacer, se centra en la acción responsable del hacer
humano, superando la visón omnipotente cultivada en la post-modernidad donde tenemos que hacer todo lo que podemos hacer
solo porque lo podemos hacer, creyendo así que todo lo posible es legitimo negando incluso la posibilidad de reflexionar
y con ello de hacernos responsable de nuestras acciones.
Es por esta vía, de la
reflexión ética, en el vivir presente de nuestro vivir y convivir en la fluidez
de nuestro ser amoroso y por tanto sensible al dolor y al gozo propio y en la
otredad, y colaborativo en el hacer social donde los autores citados
proponen observar el cambio de
consciencia en el quehacer empresarial y productivo que da paso al tránsito de
la era post-moderna a la post-post-moderna (2007 : 107).
De esta manera se objetiviza
el cambio, no ya como realidad trascendente sino como realidad constituida en
el marco relacional donde se actúa, dado que el cambio, en tanto da cuenta de las relaciones que se conservan
en este proceso a su vez define lo que
le es dado cambiar desde nuestra sensorialidad y por tanto lo expresa en los (nuevos) haceres relacionales que configuran el vivir que se vive, en
categoría matureana([2]), hay un cambio de alma en el habitar facilitando el espacio psíquico que
fortalece la conservación de nuestro buen vivir.
Por otro lado la enajenación
en que se vive alrededor del poder, la competencia y el
lucro en búsqueda de obediencia, negación del otro y acumulacion como negación
de los fundamentos de la biología del amar se va a expresar en el apego que se
manifiesta para su conservación y practica que , al negar los fundamentos
amorosos de lo humano, generan dolor y sufrimiento en la organización donde se
practica y en la sociedad donde se convive. Para Maturana y Ximena, tales
prácticas (adiciones) generadas desde el apago al poder, al lucro y al cumplimiento de la tarea
en términos de ejecutarla de acuerdo a lo planeado están
asociadas al ejercicio del liderazgo (2007:109), ello incluye la exigencia a
conductas robotizadas por parte de
los colaboradores en la organización, exigiendo lealtad, apego a la norma, no
discernimiento, dicen al respecto: “ Reconozcámoslo
o no, esta es la tarea del liderazgo” [3]
(2007: 109) (negritas nuestras)
Del
tránsito al fin del liderazgo.
Para los autores el tránsito
de la era de la post modernidad a la era de la post-post- modernidad en tanto
está caracterizada por un expansión de la consciencia que implica una
nueva ética en el vivir y convivir humano
fundada en el hacernos responsables de
las acciones al saber lo que sabemos que sabemos sobre las consecuencias de
nuestro hacer o no hacer, lleva consigo en el ámbito organizacional el fin del
liderazgo dado que este se contrapone a
los deseos, quereres y sentires de autonomía reflexiva y aprendizaje
a la que aspiramos a vivir los seres humanos una vez que asumimos las
responsabilidades de las acciones.
También Maturana y Dávila
(2007: 109-111) asumen que el ejercicio del poder y control, junto con la
pérdida o enajenación del sí mismo impuesto a los colaboradores o empleados se
ve limitado por la monotonía, la frustración, enojo o desgano con que actúa el
colaborador o empleado en ausencia de espacios creativos y de autonomía
reflexiva por lo que auguran una temporalidad muy corta al hacer del líder,
cuando este actúa desconociendo la participación de todos en la construcción de
un proyecto común que se expresa en una conducta concertada atendiendo a la
naturaleza del quehacer de acuerdo con el proyecto a realizar, según nuestros deseos, nuestros quereres y lo que deseamos conservar en nuestro hacer y es aquí en esta expansión de nuestra
consciencia donde desaparece el espacio psíquico que contiene al liderazgo y
convierte la acción de coordinar quehaceres dentro de la organización en
coordinación de deseos, sentires y quereres por vía de la reflexión y de “las ganas de hacer lo que se sabe hacer en
ese campo , y de estar dispuesto a aprender lo que no se sabe.”, en un marco de
respeto por sí mismo y por el otro y los otros comprometidos en el cumplimiento
de la tarea desde una emocionalidad que le da fundamento a nuestro hacer. Y
entonces al poner por centro este fluir de emociones desde el nuevo marco de
relaciones que se dan en la organización desde lo amoroso de lo humano, confluyendo con lo ético social, cuando surge
la gerencia co-inspirativa ([4])como propuesta de
relacionamiento organizacional que se distingue
del relacionamiento impuesto por el liderazgo.
Y aquí se opera entonces en
dos dimensiones que se entrecruzan para configurar una unidad en el propio
individuo: una dimensión en el plano abstracto mediado por un saber y un
comprender que en congruencia con la biología del conocer afecta la
sensorialidad de quien la vive y siente, es un darse cuenta de las opciones y
de las consecuencias implícitas en un hacer, y la otra dimensión está en la concreción
de ese hacer lo adecuado y responsable, con los medios necesarios para llevarlo
a cabo, todo plan responsable diríamos, exige una acción ética y esta la claridad de los medios para
ejecutarla, el operar de esta manera conlleva a generar acciones espontaneas
enmarcadas en una ética social a partir de la recurrencia del operar ya que al
hacerlo de manera consciente (al darse cuenta) se pasaría de lo intencional
(ganas de hacerlo/quererlo hacer) a lo espontaneo (conducta esperada)
transformando desde el quehacer organizacional todas las dimensiones del convivir social humano en la búsqueda del
bien-estar (2007:115), mediante una apertura activa en la escucha de si
mismo y del otro, la valoración de la confianza en la práctica relacional
asumida y una conducta profundamente ecológica.
Nos parece clave
recapitular el planteamiento que es el
apego al lucro, a la competencia y al poder que impide establecer relaciones de
co-operación liberadoras que incorporen la creatividad y la emocionalidad de los
colaboradores y trabajadores todos en el cumplimiento de las tareas de la
organización, que es la reflexión y la
acción ética quienes gatillan el cambio de consciencia de manera recursiva
desde el saber y el entender los límites de la omnipotencia en querer hacer cualquier cosa que se sepa
hacer solo porque se puede hacer, ahora se trata de hacer no aquello que se
pueda hacer sino que sea adecuado hacerlo , adecuado a la sobrevivencia de lo
que queremos conservar y sin duda el bien –estar en el convivir es quién
garantiza nuestra sobrevivencia. Por lo que los autores refieren a la llamada
era de la post-post modernidad como la
gran oportunidad del quehacer empresarial para superar el apego a la omnipotencia
reafirmando el carácter humano del ser.
Algunas
consideraciones.
1.
Pensamos que al igualar para efectos de
comparación, el liderazgo con la gerencia co-inspirativa, los autores actúan en
planos disjuntos, en tanto la noción de
liderazgo trasciende el marco referencial donde se aplica la noción de
gerencia-co-inspirativa, esta última es exclusiva del ámbito organizacional
mientras que la de liderazgo que le es atribuida a la organización, trasciende
a la misma. Por lo que las conclusiones que se asuman validas para el marco
organizacional pueden ser extrapoladas para todos los ámbitos dando una idea
inexacta
2.
Al caracterizar la noción de líder, los
autores parten de una “tentación del
autoritarismo” de quienes son tratados como líderes para generalizar luego
sobre conductas esperadas del autoritarismo.
3.
Los autores niegan la posibilidad de adjetivizar
el liderazgo y entonces lo analizan en su expresión más laxa (por decirlo de
alguna manera) , mientras que a la gerencia si se permiten adjetivizarla para
darle un carácter que se deslastre de la noción pura de gerencia.
4.
La cualidad de gerente dentro de la
organización presume la noción de liderazgo mientras que la noción de líder no
necesariamente contiene la noción de gerente, porque ambas tienen origen
distinto, lo que las hace no equiparables para efectos de comparación.
5.
Lo distintivo para nosotros de las dos
nociones es que el gerente es una denominación formal, jerárquica; mientras que
el líder es en algún momento un reconocimiento consensuado entre pares, nace en
un marco relacional.
6.
Los atributos centrales en el planteamiento
referidos al apego al poder, al lucro y la valoración a la competencia también
pueden ser validos para la nominación de gerente. Aun cuando no son atributos
per se, si son distinciones hechas en el hacer del liderazgo, validas en la
misma medida para el hacer del gerente.
7.
Por ello sustentamos como válida la
distinción que hacen los autores cuando dicen:
“Hablamos
de co-inspiración cuando vemos varias personas participando en las
conversaciones de generación y de realización de un proyecto colaborativo que
les hace sentido como parte de su vivir en el placer del co-inspirar y colaborar.”
[5]
Donde las condiciones
colaborativas y de co-inspiracion de los
que participan no está mediada exclusivamente por la nominación de quien dirige
sino que pareciera mas una condición de los estilos de dirección y de la
cultura organizacional prevaleciente.
A
manera de conclusión.
Los dolores y sufrimientos
en que la llamada era de la post-modernidad ha sumido a la humanidad toda esta
fundada en una lógica perversa donde la
acumulación desmedida, la producción acrecentada de valores de uso nocivos
degradando las condiciones y modos de vida tanto en lo humano, como en el
ambiente y en las distintas formas de vida del planeta, obligan a una reflexión
ética como lo plantean los autores, para el hacer no solo de las organizaciones
productivas sino a la sociedad en general en todos los ámbitos de la
antroposfera. Todos nuestros espacios societales deben confrontar su hacer en
el presente con el modo de vida deseado en este mismo presente e incorporar
desde el saber y entender, las acciones adecuadas para construir ese presente.
Dado que la enajenación de
la sociedad, o de parte de ella alrededor de la competencia, el apego al lucro,
al control y el culto al poder trastocan las bases del bien-estar y del buen
vivir en la convivencia creadora, reflexiva y ética en el hacer y con ello
negamos nuestros fundamentos de lo humano constitutivo en nuestro ser, como
seres amorosos y colaborativos que somos sometidos a tensiones destructivas lo
que impone un cambio de consciencia y en
nuestra manera ver y sentir el mundo en
que vivimos y con ello nuestra practica relacional.
Por ello las formas de
organización de la producción por su alcance público, incluso desde la esfera
privada, puede generar modelajes que impacten favorablemente al resto de la
sociedad con la práctica de estilos gerenciales que democraticen los mecanismos
de toma de decisión, de participación, de construcción de redes
conversacionales que fortalezcan el buen-vivir y el con-vivir, de respeto por
sus colaboradores y sus asociados o clientes, en fin de una ética empresarial
cónsona con el cambio que se desea, donde el hacer este mediado por el placer
de hacerlo y no por la obligación o sumisión a la orden impartida. Si a ello lo
llamamos gerencia co-inspirativa estaríamos connotando un modo de gerencia
distinta al tradicional e invitaría a una nueva mirada de los procesos
gerenciales. Este nuevo modo de relación
no puede ser exclusivo del ámbito productivo y debe expandirse a toda la
sociedad si queremos que la misma cambie.
Por otro lado el liderazgo
también puede ser adjetivado como se le pide a la gerencia, para deslástralo de la carga
negativa que conllevaría el apego al poder y culto a la sumisión de los
seguidores, aquí referidos; asumimos que el respeto, la libertad reflexiva
y la participación creativa no son
condiciones per si de la gerencia, ni están negadas per si de la practica
responsable del liderazgo, en lo personal tanto en el hacer académico como el
vivencial hemos podido conocer practicas de liderazgo con estos contenidos,
facilitando incluso procesos de ampliación de la consciencia de quienes
participan, desde el emocionar y el hacer de quienes lideran, incluyendo la
construcción de redes que propenden al fortalecimiento de la participación y la
confianza ente los miembros.
[1] “La gran oportunidad: Fin de la psiquis del
liderazgo en el surgimiento de la psiquis de la gerencia co-inspirativa”
Revista Chilena de Administración Pública No 10. Santiago de Chile Diciembre
2007. Pp 101-124 (versión electrónica)
([2]
). Derivado de lo dicho
planteado y creado por Humberto Maturana, en este caso referido a : El cambio
de consciencia en tanto gatilla la
transformación individual al promover un cambio en el sustrato epistemológico
del individuo que lo vive, vale decir, cambio en el pensar, en el sentir y en el hacer, que se expresa en un cambio sensorial (un darse cuenta), cambio de alma en el habitar,
transformándose nuestro modo de vida de manera recursiva (2007: 108).
[3]
En nuestro
presente cultural tratamos a la noción de liderazgo como si se refiriese a un
valor en sí, como si denotase una habilidad o capacidad que poseen las personas
que llamamos líderes. Así no vemos que lo que connotamos en nuestro presente
cultural al hablar de liderazgo es una relación interpersonal en la que una persona deja que
otra inspire su hacer en un acto de sometimiento admirativo a los deseos o
voluntad de ese otro que acepta como guía. El placer de hacer lo que se quiere
mediante la obediencia de otros con frecuencia lleva quienes son tratados como
líderes a la tentación del “autoritarismo”, y en el deseo de conservar esa
relación, el “líder” pronto busca asegurarla más allá de la voluntad de los
liderados con alguna teoría inobjetable que la
justifique, o con algún procedimiento de castigo que la asegure desde el
miedo a perder lo que se quiere conservar.(2007: 105)
[4]
Entendemos a la
Gerencia co-inspirativa como la generación recursiva de conversaciones de
coordinación de los deseos de hacer lo que se sabe hacer, y de aprender o de
inventar lo que aún no se sabe hacer, así como de los deseos de crear en
conjunto la red recursiva de conversaciones (coordinaciones de haceres y de
emociones) que concibe y realiza los quehaceres que se desea realizar en
conjunto como un proyecto común. (Maturana y Dávila: 2007:114)
[5] Maturana y Davila (2007: 105)
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